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Arbol Araguaney

La Primavera de Oro

La primavera de oro de los araguaneyes

Con la hermosa frase La primavera de oro de los araguaneyes identificaba Rómulo Gallegos la llegada de la primavera en los llanos y sabanas de Venezuela.  Y es que, «en el período de la floración todo el campo, todos los caminos toda la geografía patria parece rendir pleitesía a la belleza de este árbol que luce en el bosque, a lo largo de nuestros caminos, en el interior de nuestras viviendas, como una diadema de oro.  Es que el Araguaney se hizo emblema del pueblo venezolano».

El Araguaney es un árbol autóctono.  Esta impresionante planta de la familia de las Bignoneáceas, ha sido decretada como el árbol emblemático de Venezuela.  Es conocido con los nombres de Acapro, Curarí, Araguán o Cañada, Flor Amarilla y Puy.  Su nombre científico es Tabebuia chrysantha. Tabebuia es de origen indígena (Caribe) y describe a varias especies del Género Tabebuia, del cual chrisantha es la especie emblema, vocablo proveniente del griego que significa “voz de oro”. Así, el araguaney es la "voz de oro" que representa la flora venezolana.

Es un árbol de mediano tamaño, su altura oscila entre 6 y 12 metros; su tronco es recto, cilíndrico y de unos 60 centímetros de diámetro. Puede crecer derecho o torcido, en bosques de ambientes secos, en bordes de sabanas, valles o lomas áridas, hasta alturas de 1.200 metros.  Es un árbol de madera dura, compacta, de peso específico entre 1,25 y 1,50.  Está entre las más duras del trópico americano, ya que si se lanza al agua un pedazo, éste se hunde como una roca.  Se ha usado para postes y también como durmientes para los rieles de los ferrocarriles.

Se distingue por una floración masiva, que se presenta fulgurante luego de botar sus hojas por la sequía.  La floración se presenta durante los meses de febrero a abril, cuando está totalmente desprovisto de hojas.  Todos los individuos del área florecen sincronizadamente, unos cuatro días después de una de las escasas lluvias que nos sorprenden en medio de la sequía.  La floración masiva es muy atractiva para las distintas abejas que las polinizan y para los tucusitos y otros pájaros que le roban el néctar.  Las semillas están maduras al comenzar las lluvias, lo que permite la germinación en un gran número de semillas.

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